Este es un espacio de debate que no compromete la opinión de La Silla Vacía ni de sus aliados.
Mucho se ha hablado acerca de como la virtualidad (y la falta de conectividad) está afectando a los estudiantes de colegio y universitarios. Pero, ¿y qué puede estar pasando con los estudiantes de programas técnicos y tecnológicos?
Dadas las condiciones de salud pública actual, las clases y eventos académicos de todos los niveles educativos han sido trasladados a la virtualidad. Lugares de nuestras casas tales como comedores, estudios y dormitorios se convirtieron en las nuevas aulas de clase.
Un computador, celular o Tablet que cuenten con conexión a internet se convirtieron en elementos indispensables para profesores y estudiantes. Sin embargo, dado al precario nivel de conectividad en algunas zonas del país (incluso urbanas), los expertos han llamado la atención sobre como muchos estudiantes no están accediendo a las clases, viéndose obligados a interrumpir sus procesos de formación, y, por ende, sus planes de vida. Pero, este llamado de atención se ha enfocado, a mi parecer, en los estudiantes de colegios y universidades. Muy poco se ha reflexionado acerca de como esta coyuntura está afectando a estudiantes de programas técnicos y tecnológicos.
Por si misma, la educación virtual representa todo un desafío para estos programas, debido a que, dada su naturaleza, estos requieren de un importante número de actividades prácticas, difícilmente replicables en el contexto actual. Pensemos, por ejemplo, en un programa de Tecnología en Atención Prehospitalaria, que forma a quienes comúnmente conocemos como paramédicos. Algunas de las asignaturas de este programa requieren de simulaciones en las cuales el estudiante se familiarice con emergencias reales, los lugares donde puedan ocurrir estas situaciones y cómo tratar a los pacientes. Además, para poder contrastar teoría con “realidad”, se hace necesaria una experiencia de práctica, en la que además pueda afinar sus conocimientos.
No todo es oscuro. El hecho de que este programa requiera de un gran componente práctico, y por ende, presencial, no implica que cursarlo en modalidad virtual implique que el estudiante aprenderá menos o mal. Muchas de esas simulaciones descritas previamente podrían adaptarse para ser realizadas por un software. Aquí, es donde regreso al tema de la conectividad.
Inicialmente, para poder seguir una clase virtual no es necesario contar con un computador. Es fundamental contar con el internet, al cual se puede acceder desde un celular o una Tablet. De acuerdo con cifras recolectadas por el Icfes en las dos últimas aplicaciones (2019) de la prueba Saber TyT, 49.338 evaluados manifestaron que no contaban con internet en sus hogares.
Pero, no en todos los casos la cosa es tan fácil. Como lo explicaba anteriormente, las actividades prácticas pueden ser reemplazadas por simulaciones mediadas por software, y para esto además de internet es necesario tener un computador. Según las mismas cifras del Icfes, 47.363 estudiantes no tenían computador en sus hogares.
La cosa puede ser aún más dramática. De 184.070 estudiantes evaluados en el 2019, 30.407 (el 16 por ciento del total) no contaban ni con conexión a internet ni computador en sus casas. Si la pandemia hubiera ocurrido el año pasado, estos estudiantes, totalmente desconectados, verían sus estudios seriamente comprometidos.
Como se muestran en el mapa, los estudiantes desconectados se distribuyen por todo el país. Sin embargo, hay altas concentraciones de estos en zonas urbanas como Bogotá, el Eje Cafetero, Barranquilla, Santa Marta y el Valle de Aburrá.

Algunas consideraciones finales:
– Los estudiantes a los cuales se refieren las cifras de conectividad son aquellos que se encuentran los últimos periodos de formación. Sirven como referencia, pero son datos incompletos si se quiere analizar a toda la población de estudiantes. Si se observara la información completa, la situación se vería aún mas compleja.
– Es muy importante que, además de otorgar ayudas para que el estudiante se conecte a internet, también pueda acceder a computadores. Muchas actividades o tareas requieren de estos para desarrollarse adecuadamente.
– Aprovecho para expresar mi profunda admiración hacia todos los profesores del país. La titánica labor que ustedes realizan hoy dejará huella en toda una generación.

